Bitácora de Josini, un asturianu ciudadanu del mundu

Noviembre 28, 2007

Simón el Mago (1993) de Jean-Claude Carrière

Archivado en: 11 de Septiembre, Filosofía, Guerra, Historia, Lecturas — by elasturianu @ 2:10 am

Obra literaria sobre la supuesta vida de Simón el Mago, o Simón de Samaria, personaje histórico mencionado, por ejemplo, en un evangelio apócrifo, y que aquí este escritor y guionista acerca poco a poco a la vida de Jesús, ambos contemporáneos, para comprender mejor el mensaje, supuesto, de la mítica figura que prefirió la historia. Un mensaje gnóstico que comparto, aunque el gnosticismo sea algo más enredado de lo que yo pueda aguantar.

Como era de esperar, estos dos son personajes hijos de aquel tiempo y por tanto la novela maneja divagaciones y dudas teológicas y apocalípticas que pueden echar atrás al lector. Este, sin embargo y gracias al final, puede llegar a cogerle cariño al libro. Aviso de que el final es cristiano, pero nada complaciente con el cristianismo.

Dejaré a un lado el personaje de Simón. No debería hacerlo, porque también es fascinante. Es a la vez creyente y embaucador, inteligente y muy ambiguo y sutil. Desde la perspectiva que tiene él sobre Jesús, es decir como embaucador, arroja cierta luz a los supuestos milagros del galileo, si es que se admite el que tales hechos efectivamente tuvieron lugar. Pero hablaré de Jesús, por una razón y es que ya llevo muchos años queriendo hablar de ello en la web.

Yo pongo en duda la realidad histórica de una figura arquetípica como es Cristo. El primer testimonio escrito sobre Jesús es el de Flavio Josefo, y data de unos treinta o cuarenta años -si mal no recuerdo- posterior a su muerte. Josefo habla de él como alguien que violentaba a los judíos contra sus ocupadores romanos, es decir lo que hoy Bush llamaría terrorista de Al-Quaeda (ironías: la supuesta estampa de Jesús y la de Bin Laden son odiosamente gemelas). Nadie toma en serio a Bush, salvo los americanos -y cada vez menos-, pero parece ser que los historiadores confían en Josefo, judío romanizado que había luchado él mismo a regañadientes contra el invasor, y que fue perdonado por Vespasiano, su vencedor, por predecirle que sería emperador.

Jesús es, para mí, alguien complejo. Es un arquetipo, y como tal es una imágen colectiva que pertenece a toda la humanidad, también a la que existió antes de él. Eso explica coincidencias con otros mitos como el de Isis y Osiris, o el de Lao Tse, porque como arquetipo, es un símbolo plasmado en una imágen y en una historia, que en la Biblia da lugar a cuatro tramas (una más con el Código Da-Vinci). Además de todo esto, el que este símbolo exista en la mente de todos y sea atemporal le da alguna validez moral o por lo menos psicológica, por más que estemos o no de acuerdo con lo que representa, ¿no es así?.

Además es un mito, en el sentido de leyenda falsa o de verdad reconvertida por el folklore, porque todo lo que se escribió sobre él es posterior. Los evangelios canónicos también son posteriores, circulaban por el imperio a finales del siglo primero. Los apócrifos son todavía más posteriores que los que la Iglesia admite como teológicamente verdaderos (por cierto, aún así, he leído que no los ha perseguido, simplemente los descarta).

Como figura es más humana que divina porque es muy contradictoria. A veces es violento y a veces habla de poner la otra mejilla. Por cierto que poner la otra mejilla es un regalo “divino” para el poder, que se alimenta de la pasividad de las masas. El libro de vacas, cerdos, guerras y brujas (1975, Marvin Harris), una popular autoridad en antropólogía, explica una causa histórica o etic de porqué triunfo el cristianismo, tras la represión que vivió Flavio Josefo, gracias a esa magnífica idea, complaciente con el poder, de poner la otra mejilla. Yo diría que gracias a esa idea el poder se has sustentado durante dos mil años, ¡bendita ignorancia popular!. Creo que Ghandi fue un revolucionario que sacó la mitad revolucionaria de Jesús, y la otra mitad reaccionaria se la quedó el imperio romano y la iglesia, que se alió con él.

Hay incluso una teoría que parece que ya han descartado todos los expertos, si bien en una figura tan controvertida coma esta no me fío de ninguno de ellos. Es la de que Jesús verdaderamente no existió, y es una figura inventada posteriormente. En un maldito libro que no acaba de publicarse, pero que se vende ¡por trozos! a precio regalado en la disbribuidora Anarxya de Gijón, se expone una interpretación alternativa de Jesús: Flavio Josefo escribiendo sobre Jesús, podría estar describiendo una figura legendaria ya entonces, y no exactamente histórica. No me extrañaría nada que hubiera algo de verdad en esta interpretación, puesto que los evangelios apócrifos no parecen tener nada de históricos y sí una riqueza literaria, dramática y fantástica que asombra, es mayor incluso que la de los canónicos. Por eso tengo ganas de leer de una vez, directamente, lo que escribió este judío helenizado.

No creo, empero, en esta teoría, porque siempre es más veraz y más potente una verdad distorsionada que una mentira, convertida en verdad a partir de la nada. Véase por ejemplo al PSOE, que ganó unas elecciones aliándose con la verdad de que estábamos en guerra con Irak por el petróleo, y no por la ética o por la seguridad, mientras que el PP perdió las elecciones por mantener una idea que creó de la nada, si bien no pudo resistir ni cuatro días. A ver cómo acaban los americanos en Irak, a ver si les sirve de algo ese yo arquetípico de salvadores del mundo (el mismo de Osama B.L., o del Jesús de la Iglesia)

Marzo 31, 2007

Apocalypse Now (1979) Francis Ford Coppola

Archivado en: 11 de Septiembre, Cine, Guerra — by elasturianu @ 7:01 pm

Mítica cinta en la que un joven Martin Sheen se interna en la selva vietnamita para matar a un Marlon Brando a quien su propia conciencia le atormenta porque la guerra le ha convertido en un genocida.

Lo que me interesa de esta película no es la película en sí, por más que en su momento me alucinara. Coppola reescribía continuamente el guión durante el mismo rodaje, y su coautor John Millius llego a decir que no le gustó el resultado final porque la película era un alegato contra la guerra y estar contra la guerra es como estar contra la lluvia. Bonita alegoría: no se puede hacer nada para que de vez en cuando llueva, y siempre llueve igual (menos en Asturias, donde tenemos muchas formas de llover y muchas formas también de soportarlo).

La guerra es más vieja que el oficio más viejo del mundo, y seguramente tanto como el primer animal de la evolución. La supervivencia es la razón biológica de que halla guerras. Todos los animales compiten o pelean contra otros, normalmente de su misma especie, para conseguir más territorio. Territorio significa recursos, por ejemplo: más alimento, más caza o más hembras con las que procrear. Por lo tanto John Millius tenía razón, y yo opino además que ser totalmente antibelicistas y buenos (ser tan cristianos como Cristo) es pecar de ingenuos, es como andar sobre una nube.

Por ejemplo se invadió Irak para conseguir petróleo, y Afganistán para permitir que las empresas europeas construyan el gaseoducto al que se opusieron los talibanes antes del 11 de septiembre (antes de esta fecha Washington ya les advirtió y les sentenció). Este gaseoducto traerá gas y supongo petróleo también desde las repúblicas ex-soviéticas, y me imagino que sus diferentes trayectos previstos son motivo de muchos de los conflictos territoriales que asolan el Cáucaso y esas zonas.

También hay guerras por motivos pasionales, el más común el religioso: las cruzadas o la expansión del islam, por ejemplo. Pero la historia nos enseña que también en estas guerras los motivos de la nobleza (no confundir con los nobles) fueron casi siempre y en primer lugar los de conquistar nuevas tierras. Este es el caso de la reconquista en España, la cruzada contra los cátaros o la expansión del Islam. Tampoco se suele pensar el que una religión es un poderoso símbolo aglutinante por el que una comunidad se une, se sostiene, se consolida o se expande si puede, y así quienes la integran consiguen más recursos para sobrevivir en mejores condiciones.

En la antigüedad nuestros queridos celtas (¿una moda más?) basaron su éxito cultural en la guerra, no en vano fueron ellos los que expandieron la industria del hierro por Europa. Algo parecido a Roma, solo que ellos no fundaron ningún estado, ni parece que hallan celtizado a la fuerza. Los protoceltas se expandieron sobre el 1.200 a.C para escapar de un tiempo de inundaciones, y luego los celtas de la cultura de Le Tene lo hicieron sobre el 400 a.C. porque zonas como la Galia estaban masificadas dado el éxito que tenían como productores agrícolas. Celtas como los astures y los cántabros aseguraban la supervivencia en los inviernos gracias al saqueo de grano en los territorios de las tribus agrícolas vecinas.

Sería fantástico que el hombre fuera bueno del todo, pero no lo es. Dudo incluso que tal utopía pastoril me gustase, porque la vida vegetativa anula la personalidad del animal que somos. Uno poco de acción y de riesgo saca brillo a las neuronas, que se atrofian si no se les da la funcionalidad para las que la naturaleza les diseñó.

Sobre la guerra, los científicos argumentan que en nuestro pasado evolutivo la territorialidad y la guerra nos permitió sobrevivir a expensas de los que no lo hicieron. Supongo que deberíamos alegrarnos. Contra la guerra, que ya no es necesaria. Tantos siglos y milenios de evolución social y tecnológica permiten diseñar soluciones técnicas y llegar a acuerdos comerciales con los que todas las partes pueden salir beneficiadas y ninguna excesivamente disgustada. Por fin la evolución social puede llevarnos a una mínima hermandad del hombre.

Por eso pocas o ninguna de las guerras actuales pueden justificarse. La guerra en Irak podría haberse evitado si hubiéramos comprado petróleo a los iraquíes, tal y como compramos manzanas en la tienda de abajo. Si no se hizo así es quizás porque el clan Bush del petróleo y todos los grandes millonarios están enfermos y poseídos por la codicia. Lo quieren todo gratis y sin que les importen las consecuencias, estas no les alcanzarán a ellos, bien alejados y protegidos como están.

Los mayores beneficiados de los recursos extraídos a la fuerza en los conflictos bélicos actuales son los magnates. A la par que ellos, las familias de los militares a sueldo o los niños soldados lo son en mayor o menor medida. Sin embargo, el grueso de la población o sale perjudicada tarde o temprano debido a las imprevisibles consecuencias de la complejidad social y económica y, nunca se piensa, a la carga moral que se acumula en nuestro inconsciente colectivo. En ningún caso sale beneficiada una comunidad en su totalidad, y siempre salen perjudicados dentro de esta comunidad más unos que otros. Se nota que sigue latente el viejo cáncer de las clases sociales.

Al márgen de todo esto está la extraña guerra de la OTAN contra Serbia a raíz de Kosovo. Creo que estos territorios eslavos sirvieron de conejillo de indias, a ver cómo reaccionaba la opinión pública occidental. Con la OTAN victoriosa, hubo una reunión internacional, creo que de la misma OTAN y no de la ONU, en la que la Alianza Atlántica dictaminó ella misma que podría intervenir militarmente en cualquier zona del hemisferio norte, y en el hemisferio sur en casos extremos. Es decir, se nos preparó para un nuevo cuerpo policial represor o agresor según el caso, la policía del planeta.

Sólo habría una guerra en la que yo habría muerto y habría matado voluntariamente y sin remordimiento, si es que matar es tan fácil como dicen y como parece, en un momento dado que es aquel en el que tu supervivencia está en juego. Este momento hubiera sido el del alzamiento fascista en España. No fue tanto una guerra entre hermanos, que por supuesto lo fue, sino más bien una guerra entre clases, la de una clase que tenía miedo de perder sus privilegios ante la clase obrera, que reclamaba justicia. La justicia para el movimiento obrero no era la quema de iglesias o el fusilamiento de curas y fascistas, cosas que habría pensar en evitar para la siguiente vez pero que hay que contar con ellas, pues es la guerra y si no que se lo pregunten a Marlon Brando en esta película. La justicia reclamada hubiera estado en cosas como el reparto de tierras a los campesinos (que la misma segunda república puso sangriento empeño en impedir en momentos como el de Casas Viejas). Ante una clase obrera pujante y organizada, los codiciosos y poderosos no quisieron perder sus haciendas y negocios en favor del bien común, del que ellos no quedan excluídos. La guerra civil española fue una guerra de defensa, y en caso de defensa propia, me río yo de poner la otra mejilla.

Enero 26, 2007

El instinto como causa psíquica del racismo y la xenofobia

Archivado en: 11 de Septiembre, Psicología, Racismo, Xenofobia — by elasturianu @ 12:19 pm

Tengo un perro muy bueno y simpático que se llama Puki, y que la primera vez que vio a un negro por la calle se plantó a unos metros de él y no paró de ladrarle. Era un ladrido de alerta, venía a decirme en el lenguaje humano: cuidado que hay alguien extraño aquí delante, no es como vosotros.

Puki me hizo pensar. Los perros básicamente siguen sus instintos. Las personas en cambio, cuando recelamos de cierta raza o comunidad, argumentamos. Un buen político da buenos argumentos y manejará así la opinión pública, crea o no en ellos. Un hombre de la calle típico, es decir con muy poca cultura, da malos argumentos normalmente, y además suele creérselos. Pero argumentos y causas no son la misma cosa. Podemos defender al mismísimo diablo con argumentos veraces e incontestables, pensemos si no en los abogados. Pero las causas por las que lo hacemos pueden hallarse latentes, actuar por debajo sin conocimiento consciente. El hecho es que el hombre no deja de ser un animal, y como tal es un animal irracional puesto que, la supuesta capacidad de razocinio que nos atribuímos pocas veces la ejercitamos. Además el hombre y el perro tienen un comportamiento casi idéntico. Por ejemplo son animales sociales y a la vez territoriales, buscan obtener y proteger territorios para así garantizar recursos (alimento y hembras, básicamente y en ambos casos). Son buenos compañeros con los suyos pero pueden ser muy agresivos y destructivos si no se les educa en la dirección correcta, o si se sienten amenazados.

Conforme mi perro iba creciendo, comprobé que muchas personas que habían tenido alguna experiencia desagradable con un perro, luego sentían un miedo irracional a cualquier perro, incluso al mío que les mueve la cola en signo amistoso y les sonríe con esa enorme boca abierta (que ellos suponían que les iba a morder). También comprobé que razonar con ellas no servía de nada. ¿Qué culpa tenía Puki de lo que habían hecho otros perros en otros tiempos y lugares? ¿Todos los musulmanes son malos por lo que han hecho algunos musulmanes? ¿Y los vascos?.

Hay perros que reciben palos de alguien cuando son cachorros, y de adultos se tiran o amenazan a cualquiera que lleve un bastón. Si estos perros fuesen capaces de razonar y hacer caso de sus conclusiones, se acostumbrarían a que no siempre un paisano con bastón es peligroso. Contrariamente a lo que se suele creer, muchos perros se acostumbran con el tiempo, y es por eso que pienso que tal vez sean tan racionales como nosotros, es decir: un poco.

El ser humano es considerablemente más complejo. Las ideas latentes en la sociedad pueden hacer despertar los instintos de peligro y de miedo u odio en la población sin apenas estímulos reales. En todo el mundo occidental se tiene la vaga idea de que los inmigrantes nos quitan los puestos de trabajo (véase recursos, en comparación con los perros). Lo cierto es que cogen muchos puestos malísimamente mal remunerados y en peores condiciones que los naturales (ilegalidad), pero poca culpa puede achacárseles cuando no les queda otro remedio. En cambio nadie culpa a los empresarios que se benefician de esto, y pocos defienden sindicalmente a los inmigrantes pues, ¿acaso como personas no tienen derecho a una remuneración justa y a una vida digna?. Mientras tanto, en el caso de mi país muchos españoles marchan fuera porque la vida es muy cara y los sueldos muy bajos, de tal manera que siempre hay huecos que llenar. ¿Se ensañan los españoles con sus hermanos que emigran?. Y las cifras macroeconómicas como el PIB crecen gracias al aporte de mano de obra barata que no figura en ninguna parte, o que figura durante un año.

Los estímulos pueden ser todo lo contrario que vagos, y eso también produce su efecto racista. Los americanos desde el 11 de Septiembre quieren matar a todo el mundo porque todo el mundo es terrorista. Un niño de diez años podría ver que están manejados por sus políticos. Políticos y militares se benefician económicamente (y a sus garantes, los banqueros y empresarios) del petróleo y de las guerras. Han sabido despertar en su opinión pública el miedo, y cierto complejo que tenían de ser inexpugnables, sobre todo desde la segunda guerra mundia (además del de ser la mejor nación del mundo). Por cierto que no importa que aún no se sepa nada de los restos del avión que cayó sobre el Pentágono, y que las llamadas de atención en este sentido de los bomberos que apagaron el incendio hayan caído en el olvido. ¿Será que todo fue un macabro ardid para conmover a los ciudadanos y arrancar las guerras que hicieran falta?. Entonces: ¿dónde está el avión y sus tripulantes?.

En definitiva no somos tan racionales como nos gusta pensar, y los políticos lo saben muy bien. El hombre es lobo para el hombre, pero desde la revolución francesa hay que contar con el consentimiento de la mayoría para hacer lo que se hizo siempre. Mantener a la población dividida y enfrentada es uno de los recursos más clásicos y efectivos. Los políticos y todos aquellos estrategas de la explotación lo saben. El instinto de recelo ante lo extraño es un instinto animal que, como tal instinto, provoca acción inmediata e inhibe el pensamiento reflexivo. Deberíamos aprender más de Puki, que al final se acostumbró a los negros.

Encontré este post donde se explican a fondo las causas de los prejuicios sociales. En este otro se citan numerosas ideas y noticias sobre el racismo.

Utiliza WordPress.com