Bitácora de Josini, un asturianu ciudadanu del mundu

Octubre 30, 2008

El corazón de las tinieblas, y El hombre duplicado

Archivado en: Cine, Lecturas — by elasturianu @ 4:34 pm

El corazón de las tinieblas arranca en la cubierta de un barco anclado a la orilla del Támesis, Marlow se sienta y comienza a hablar de su viaje río a través hasta el interior del África conlonial. En este periplo que debería de estar lleno de aventuras, sin embargo Marlow oye hablar una y otra vez de un tal Kurtz, que trabaja para su misma compañía. Todo el mundo está fascinado por Kurtz, blancos civilizados y negros salvajes, quienes lo idolatran como a un dios. Kurtz ha de ser un hombre extraordinario y con profundo conocimiento de la vida, y Marlow quedará eclipsado por su personalidad mucho antes de conocerle, y mucho después de dejarle.

Los siguientes dos primeros extractos son de El corazón de las tinieblas:

“…La vida es algo gracioso, ese acuerdo curioso de la lógica despiadada por un propósito fútil. Lo más que se puede esperar de ella es un poco de conocimiento de uno mismo, que llega muy tarde, y una cosecha de remordimientos que no se extinguen. He luchado a brazo partido contra la muerte. Es el torneo menos emocionante que podáis imaginar. Tiene lugar en una tristeza impalpable, sin nada por debajo de los pies, sin nada alrededor, sin espectadores, sin clamor, sin gloria, sin el gran deseo de victoria, sin el gran miedo a la derrota, en una atmósfera enfermiza de escepticismo tibio, sin demasiada fe en tu propio derecho, y todavía menos en el de tu adversario. Si esa es la forma de la sabiduría final, entonces la vida es un enigma mayor de lo que algunos de nosotros pensamos. Estuve a la distancia de la achura de un pelo de la última oportunidad para pronunciarme, y descubrí con humillación que probablemente no tendría nada que decir. Ésta es la razón por la que afirmo que Kurtz era un hombre extraordinario. Él tenía algo que decir. Lo dijo. Desde que yo mismo me había asomado al abismo, comprendo mejor el significado de su mirada, que no podía ver la llama de la vela, pero era lo suficientemente amplia para abrazar el universo entero, suficientemente penetrante para atravesar todos los corazones que laten en las tinieblas…”

Con el extracto vemos enseguida ni una sola palabra sobra, porque todas ellas juntas agitan esos corazones que laten en las tinieblas, preguntándoles si viven para algo, o solo para morir, y preguntándoles también si tienen algo que decir a los demás.

“…qizás toda la sabiduría, y toda la verdad, y toda la sinceridad, están comprimidas en un instante inapreciable del tiempo en el que atravesamos el umbral de lo invisible…”

La vida, el conocimiento y la muerte. Pero la virtud de este libro y de este autor, la de traernos una reflexión muy importante, quizás la más importante de todas, y de hacerlo con elegancia, también viene peguada a su mayor defecto. Este es el de de una lectura densa, guiada por un monólogo incansable. El corazón de las tinieblas contiene reflexión y sólo reflexión. La reflexión es un torrente que no descansa, no hay puntos y apartes donde dejar la lectura para la mañana siguiente, y vale más no leer de noche, antes de apagar la luz, porque lo cansado que estamos puede llevarnos a despreciarla o a tomarla por aburrida.

Alguien que haya leído El hombre duplicado, de José Saramago, pensará que tal vez se parezcan. Nada más lejos de la realidad. En este estupendísimo libro, Saramago también regala escasos puntos y aparte, pero no marea con los diálogos -tampoco Konratz lo hace mucho-, y lo más importante, hay una acción clara e interesante que nos ancla en el personaje y en la historia. Y la historia de Saramago es de lo más intereante: un hombre aburrido, maestro de historia en una ciudad anónima, descubre viendo una película que tiene un doble exacto a él. Misma cara, mismos lunares. Su vida cambia en ese instante, como si fuera un motor que arranca a trompicones y pide guerra, después de haberse pasado diez años en el garaje. Motores así no existen, y tampoco hombres duplicados. Y esa es la reflexión que Saramago transmite a través de esta historia paradójica, y no a través del verbo y del lenguaje: ¿qué somos, si ya no somos únicos?.

Respecto a El corazón de las tinieblas, otras páginas os pueden dar una visión más amplia que toca los aspectos:

- El corazón de las tinieblas, la colonización y los derechos humanos.
http://www.caam.net/es/exposiciones/b11/2004/ex_tinieblas.htm

- El corazón de las tinieblas, y su adpatación cinematográfica más famosa: Apocalypse Now, película mítica de Francis F. Coppola.
http://www.espacioblog.com/thecornerbookshop/post/2006/05/04/un-viaje-el-corazon-las-tinieblas

Junio 2, 2008

Guía del autoestopista galáctico (2005) de Garth Jennings

Archivado en: Cine, Filosofía, Lecturas, Sociedad — by elasturianu @ 11:42 pm

La función más admitida de la literatura de ciencia ficción es la de que es un género encargado de trasladar al futuro o al espacio profundo las preguntas, inquietudes y problemas del hombre actual. Cuando es el hombre universal el que es lanzado al hiperespacio o sumergido en las leyes de la robótica, estamos ante obras maestras como las de Isaac Asimov en la literatura, o Stanley Kubrick en el cine.

Esta es una película menor que responde a esta función básica del género. En ella vemos caricaturizados a personajes que son las tristes directrices del mundo que nos está tocando vivir, como son el capitalista o el presidente estúpido, marioneta ridícula que representa exactamente a dos de los presidentes en los que casi todos pensamos al instante. Es por tanto una cinta con un aceptable contenido social que sin embargo no llega a ser, para nada, peligroso o subversivo. También ironiza sobre las preguntas fundamentales del hombre, restándoles importancia.

Sus diálogos y situaciones son tan ingeniosos como improbables, y el espectador se sienta en el sofá con interés y carcajadas y una cierta admiración por el guionista. Pero conforme nos adentramos en la parte final la aventura hiperespacial pierde fuelle, es decir deja de interesarnos, quedando en pie algún gag estupendo, como el que les sucede a los personajes cuando les da por tener ideas.

Algunos momentos de humor son la lucha de los personajes contra la burocracia estelar, que parece ser algo universal, literalmente hablando, o la decisión interplanetaria de construir una autopista galáctica que pasa directamente por el hogar del protagonista.

Como cinta con cierta crítica social pero que finalmente sólo consigue divertir, acaba siendo la película perfecta para ver juntos los padres y los hijos. Divierte a la vez que despierta cierto espíritu crítico, que nunca está de más iniciarlo bien temprano.

Abril 5, 2008

Grizzly Man (2005) de Werner Herzog

Archivado en: Cine, Filosofía, Guerra, Historia, Sociedad — by elasturianu @ 9:16 pm

Este es un estupendo documental sobre la naturaleza y nosotros mismos, de esos pocos que no aburren, al revés, a los que encuentran aburrido el género de los documentales, y yo me incluyo porque suelo ser bastante perezoso con este género.

Habla de un hombre que detestaba una vida convencional en un mundo convencional de asfalto y automóviles, y que amaba a los osos “grizzly”. Todos los veranos se iba a vivir junto a ellos. Era consciente del peligro, pero no lo asimilaba, no lo procesaba, no actuaba en concordancia. Prefería ver a los osos como animales mansos, como nuestros domésticos perros de ciudad. Adivinemos qué le pasó finalmente.

La lección más interesante del film no es que un hombre medio infantil, medio ingenuo, medio loco, transpasara la barrera entre el animal domesticado y dócil que es el hombre moderno, y el animal salvaje y primitivo que es el oso pardo, y se lo comieran. Él mismo sabía cuál iba a ser su final, y no parecía importarle. Sus mismos amigos dicen que se lo estaba buscando. Preferió enfrentarse a su propia animalidad sólo en el mismo momento de su muerte. Hay dos temas de fondo mucho más interesantes sobre los que reflexionar:

El primero es buscar la razón por la cual nuestra civilización moderna, tecnológica, captialista, occidental, necesita ver postales de la naturaleza para recuperar un trozo de sí misma que ha perdido en nuestro pasado. ¿Qué vemos en los celtas?, ¿en los indios norteamericanos?, ¿en los salvajes osos o leones a punto de extinguirse?. Los celtas iban a la guerra, machacaban al enemigo y sacrificaban personas para propiciar a los dioses, no sólo fueron guerreros legendarios que, supuestamente, nos dejaron estupendas melodías. Los indios norteamericanos eran feroces con sus enemigos los colonos. Los leones y los osos matan a sus cachorros para volver a copular. ¿Es que no queremos aceptar que lo que perdimos es tan hermoso como horrendo?. Y…, ¿por qué no aceptamos que lo que somos ahora mismo es lo mismo que seguimos siendo desde siempre?. No me explico si no lo de Irak o Afganistán.

El segundo tema es que el protagonista y director del documental que se halla dentro del documental, y que murió, no murió solo. Se hallaba con él su novia, quien tenía miedo a los osos porque aceptaba el peligro real. Le insistía en que dejara de “proteger” a los osos, que por cierto no necesitaban protegerse en un espacio protegido. Aún así…, se quedó con él hasta el momento de su muerte. Se sabe que el amor es ciego, pero… ¿es tonto?.

Pero si lo fuera, también está en su derecho.

Febrero 10, 2008

El caballero del Templo (2006) de José Luis Corral

Archivado en: Cine, Historia, Lecturas — by elasturianu @ 7:01 pm

Una novela del autor de Numancia que gravita también sobre los mismos defectos y virtudes. Jaime de Castellnou es un noble que vive huérfano en el castillo del señor al que su padre rendía vasallaje, en el reino de Aragón a finales del siglo XIII. El noble le explica que su padre era un caballero templario y que esperaba que en el momento oportuno, él también lo fuera. Jaime acepta su destino, que parece estar marcado por un secreto que, sin embargo, a lo largo de la novela se señala varias veces pero que queda sin resolver, no de una manera abierta como tanto me gusta a mí (un clásico final abierto frente al típico final cerrado), sino obviándolo como si nunca se hubieran dado pistas ni puesto espectativas.

Este no es el único de los defectos de esta novela, que repite los mismos que Numancia. Por ejemplo los personajes se contradicen a sí mismos, perdiendo verosimilitud el retrato de los personajes y el discurrir de la trama, puesto que para que un personaje actúe de cierta manera ha de cambiar de opinión. En teatro y cine a esto se le llama -creo recordar- la mano de dios, deus machina o algo así, haciendo referencia a que cuando algo es insalvable se baja el telón y dios actúa para colocarlo todo de nuevo en su sitio. Algunas películas utilizan magistralmente este método, pero lo hacen con conocimiento y maestría, resultando un hecho misterioso. Entre ellas, está una de Marcel Carné que no recuerdo su título.

Los personajes son el punto flaco de Corral. Son planos desde el principio, el narrador describe sus sentimientos pero no se les ve sentir ni sufrir a lo largo de su trayectoria, a través de las cosas que les pasan y de las cosas que hacen, o de las decisiones que toman. El mismo personaje que entra, sale, y el mismo celtíbero de Numancia es aquí Jaime de Castelnou. No existe ni siquiera un arco de transformación con el que este se enriquezca, adquiera matices, ambigüedades, rugosidad, dudas y arrugas.

Aunque parezca una mala novela por lo que estoy diciendo, no lo es en absoluto. Eso es lo extraño de este escritor, que es profesor de historia. El resultado de la suma de sus defectos como escritor es un conjunto de novelas que se leen con más pasión que otras más coherentes y mejor redactadas.

Por ejemplo entre sus virtudes es la de que sus novelas se convierten en los mejores libros de historia. En vez de leer un aburrido libro docente, leemos una novela y adquirimos el conocimiento general que nos hubiera costado bastante de otra manera, y sabiendo que no nos han vendido gato por liebre como se hizo a raíz de El código DaVinci. Dan Brown dejó claro que su famoso libro no era una novela histórica sino un simple libro de ficción, ficción histórica o ficción política. Sin embargo, ha surgido una nueva religión que trata de buscar la verdad sobre el código da vinci, cuando poco hay de verdad y mucho de leyenda, por más que esta leyenda sea la mar de interesante. Aquí lo que se dice es lo que pasó, y precisamente esta novela deja bien claro quienes fueron los templarios y qué era realmente ese famosos tesoro, o porqué la iglesia los exterminó.

Además sus personajes tienen algunas virtudes como que son activos. Toman decisiones y actúan, aunque a veces no se sepa bien las motivaciones de sus cambios de opinión. De esta manera, la novela siempre avanza y la lectura es amena, nunca se estanca en sentimientos o descripciones, y por momentos aparece apreciables dosis de tensión.

Enero 13, 2008

Memorias de Antonia (1995) Marleen Gorris

Archivado en: Cine, Filosofía, Libertad, Sociedad — by elasturianu @ 7:06 pm

Con el corazón sobrecogido tras la última imágten y los títulos de crédito acompañando a una música de violines, empiezo a escribir sobre una de esas películas que nos retienen y nos interrogan, y que por lo demás ganó un oscar en 1995 a la mejor película extranjera. También se la conoce con el título de “Antonia”.
Antonia es una mujer fuerte y templada que vuelve al pueblo donde creció con motivo de la muerte de su madre, y acaba instalándose con su hija.

En su pueblo, nada ha cambiado. Sus habitantes viven la rutina horrible unos -los más desdichados-, o la rutina estúpida otros, los más ignorantes. Antonia y su hija empiezan siendo observadores pero acaban convirtiéndose en actores del cambio en las costumbres, relaciones y comportamientos que se dan en el lugar. Más tarde, su nieta narrará en off el tránsito de sus mayores, el dolor de estos y sus dudas al tiempo que, como inocente niña pequeña, les interroga sobre la muerte.

La muerte, es por ella que me recuerda a Fresas Salvajes de Ingmar Bergman. La muerte inicia y finaliza un recorrido en el que los sufrimientos de la vida, su principal constante, y el tiempo que transcurre imperturbable e ineludible, son interrogados por los personajes más lúcidos del pueblo.

Al lado de estas reflexiones existenciales viene una crítica social sin duda lúcida. Esta película apuesta por criticar a quienes ofrecen respuestas en vez de dudas, es decir a los que no las tienen. La moral cristiana, ese cajón de patrones del comportamiento y la relación humana, sale cojeando de los treinta y seis minutos de drama audiovisual.

Creo que quienes estos días se manifiestan en favor de la familia tradicional habrían de ejercer la valentía moral de reflexionar junto a películas como esta. Aquí se plasma la cruda realidad de la existencia de tantas familias bien hechas que, sin embargo, son un nido de enfermedades morales, una casa donde habitan horrores que duele nombrar.

La propuesta narrada asegura que el modelo familiar no garantiza estabilidad ni salud a sus productos humanos, al menos necesariamente. Invita a aceptar como hermanas nuevas propuestas familiares al lado de las antiguas, porque no necesariamente han de dar a luz hijos desestabilizados, transtornados o incapacitados para vivir.

En el pueblo de Antonia se van formando parejas. Estas se unen a veces sin amor pero por amistad, a veces sin amor pero por interés sexual, y a veces sin prejuicios pero por amor. Todas ellas comparten el denominador del respeto y la comprensión. Estas nuevas estructuras familiares que van surgiendo en la historia narrada se sustentan en una única moral, y eso es lo importante, porque así es que nada malo parece salir de ellas. La iglesia del pueblo no puede salirles al paso sosteniendo el viejo orden moral porque, como está archidemostrado, maniene una moral doble.

Lo mejor: la simpática secuencia de escenas de sexo. Lo peor: que el optimismo por la renovación de la vida no pueda más que el pesimismo por el sufrimiento que la conforma.

Noviembre 25, 2007

El orfanato (2007) de Juan Antonio Bayona

Archivado en: Cine, Filosofía, Sueños — by elasturianu @ 9:02 pm

Acabo de salir del cine de ver el Orfanato y he quedado muy contento. Es un modelo de película de terror, y si bien tal vez no sea una obra maestra, sí es una estupenda película que creo que va a ser enviada a competir por España a los Oscars. No sé si habrá sido un error, porque no creo recordar muchos oscars de películas de terror en estos últimos años, claro que perfectamente podría equivocarme.

Los exteriores están rodados en una zona de la costa del concejo de Llanes que visité, llamada creo recordar Bufones, pues el mar se mete por el interior de la costa a causa de las cuevas que ha escavado y en algunos sitios salta en vertical cuando la marea está alta, al modo de los geiseres, de tal manera que “bufa” (es decir, se tira sus buenos pedos). La casa o pequeña mansión antigua donde transcurre la arquetípica narración de casa encantada es muy común en Asturias, pero juraría que es una del barrio de Jove/Xove en Gijón/Xixón, así que me tengo que dar una vuelta por la zona con mi perro, ahora que tengo fresca en la memoria esta película.

El guión es casi modélico y la filmación es más bien propia del cine moderno actual donde la cámara se acerca al movimiento físico y mental del personaje asustado para contagiarnos su emoción y su angustia, y quizás esto sea lo que menos me gusta porque tengo predilección por escenas donde pesonaje moviéndose y fondo son la misma cosa, como un cuadro. El género es de terror clásico. Y la historia se entiende muy bien si pensamos en las relaciones entre al arte del cine y lo que también constituye un arte, el onírico, que todas las noches nos regala una historia a descifrar, o nos atormenta hasta que la desciframos. Terror y pesadilla vienen a ser narrativamente lo mismo.

Podría inventar una nueva teoría, la del cine y la cebolla, porque el buen cine tiene, como este tubérculo, muchas capas de significado, pero esto ya se ha dicho. También se ha dicho, y si no lo digo yo, que la interpretación onírica es a menudo multivalente, es decir, pueden interpretarse muchas cosas sin que sean contradictorias o erróneas. Tanto es así que según salgo del cine mi madre me hizo una interpretación perfectamente plausible, diferente a la mía.

Mi opinión es que la vida de Belén Rueda se bifurca de lo que iba a ser su vida en un orfanato cuando alguien va y la adopta. Pero esa vida no es anulada por el tiempo, sino que vuelve a ella cuando regresa a la vieja casa. Dicho de otro modo, lo que yace olvidado o dormido en el inconsciente pugna por regresar al conocimiento diurno, pide ser interpretado y comprendido, y por supuesto vivido, tanto que el destino de Belén Rueda cambia por completo (las mareas del inconsciente son peligrosamente subyugantes, fijémonos si no y por ejemplo en todos esos iluminados que, subyugados por el arquetipo del mesías liberador, creen ser la nueva reencarnación de Jesús). Como decía Jung (mencionado en la película de manera bastante incomprensible para los que lo desconocen) todo lo que no es vivido plentamente está condenado a vivirse, se quiera o no, en forma de destino.

Por lo demás, este es el anverso de la historia de Peter Pan. Aquí, Belén Rueda lo mismo que el personaje de Robin Williams ha de volver a creer en las cosas absurdas para el adulto, pero reales para los niños, que están más cerca de la fantasía que surge del inconsciente y que se plasma en el juego narrativo infantil. ¡Vaya mal que me expreso! (pero ahí está, toma ya).

Noviembre 20, 2007

Granujas a todo ritmo (1980) de John Landis

Archivado en: Cine — by elasturianu @ 10:39 pm

Cuando era un niño y viajé a Madrid con la escuela, en el autobús me pusieron esta película y quedé alucinado. Después de tantos años la he vuelto a ver y vuelvo a estar alucinado. Por ejemplo por estos motivos:

Para los que nos gusta el cine a fondo, por decirlo así, existen tópicos (como tales, tienen su parte de fundamento) sobre las películas de muchas explosiones, muchos coches que salen por los aires y dan tropecientas vueltas y muchos tiros. Esta cuidada película contiene todos estos ingredientes en una cantidad que Bruce Willis envidiaría, y sin embargo sabe compaginarlos para que no nos empalague el paladar. Esto me indica que los tiros y las bombas y las explosiones y las grandes causas como salvar a la humanidad son válidas, pero han de sustentarse con un buen gusto del que no carece el cine de hollywood en este momento, pero que sólo lo visita tangencialmente.

A mí siempre me han gustado mucho las películas con persecuciones de coches, y esta desborda incluso a aquella de Clint Eastwood de Ruta suicida. Siempre he admirado en ese sentido las de los años setenta y ochenta, y no sólo las americanas sino también las francesas.

Además en cuanto a banda sonora se refiere, está entre las diez mejores fijo. Canciones de los Blues Brothers, pero también de Ray Charles y otros grandes del blues, del jazz y de gosspell. Y una de las cosas más curiosas, que estos temas están interpretadas por esos mismos cantantes, que hacen más que cameos…, personajes con cierto peso y bien interpretados. Por cierto, ¿es un musical? No lo sé, pero si alguien le tiene tirria a este género, Granujas a todo ritmo es un buen antídoto.

Finalmente el tono del filme: es una parodia de las películas de persecuciones, tiros y demás, y también tiene cierto sabor subrealista. Este matiz me encanta siempre en el cine, porque le da otra dimensión y a veces mayor significado. Y hablando de significados profundos y metafísicos, Granujas a todo ritmo no carece de mini-significados (crítica social y filosofía), pero se agradece que básicamente sea una película para disfrutar y divertirse, para olvidarse de los problemas de todos los días. ¿Hace falta algo más?.

Películas como estas merecen cierto respeto hacia sus realizadores (actores, guionistas, director, productor, equipo). No sé si John Landis era o no una gran persona, y si los Blues Brothers eran malos y “antisociales”, pero el que hayan hecho el esfuerzo en sus vidas de pintar esta obra maestra del cine que me ha hecho reir a las tantas de la noche (malidita sean mis hábitos cinéfilos) es para presentarles todos mis respetos y mi agradecimiento.

Octubre 31, 2007

La memoria de los muertos (2004) de Omar Naïm

Archivado en: Cine, Filosofía, Sociedad — by elasturianu @ 7:01 pm

Algún día alguien crítico catapultará a Robin Williams como uno de los mejores actores de hoy, si no lo ha hecho ya. Su mirada densa, cargada de algún pasado brumoso, condensadora de secretos y de tragedias, da vida al personaje de un “montador” en esta película más que destacable.

En un mundo futuro pero cercano, los montadores confeccionan una estampa hermosa en formato audiovisual y tono bondadoso o sacrificado sobre aquellas personas que vivieron con un chip implantado en su cerebro, el cual almacenaba todas las imágenes que desfilaban por sus ojos, es decir que grababa todo lo que hacían o les sucedía. Sin duda el encargo lógico de la viuda de cualquier magnate, como despedida de su marido en un convencional acto social.

Pero claro, las personas no somos buenas, somos malas, por lo menos malas y buenas a partes iguales. Robin Williams guarda profesionales secretos que avergonzarían a las viudas y a una sociedad anclada en los estereotipos y las idolatrías. El mismo Robin posee un secreto.

Se plantea aquí el derecho a la intimidad y a la normalidad moral, acorde con una película futurista que sin embargo no utiliza el recurso de los coches voladores o cosas parecidas, ni parece albergar grandes intenciones de denuncia, reivindicación, políticas o como se quiera llamarlas.

Se nota que es una película trabajada, bien acabada, que merece la pena ver, y que gustará a los que ven en la ciencia ficción un escenario de análisis contemporáneo en vez de buscar en este género derroches de efectos, explosiones, etc., cosas que distraen mucho pero dicen poco. Cuando distraen, porque muchas veces aburren.

Septiembre 25, 2007

El camino de los sueños (2001) de David Lynch

Archivado en: Cine, Filosofía, Sueños — by elasturianu @ 1:42 pm

Como algunos tenemos comprobado, los sueños de las personas no son siempre exclusivamente indiviudales sino que a veces contienen imágenes colectivas a todos los hombres de todos los tiempos. La más conocida por su título original, Mulholland Drive, plasma en clima inquietante antes que terrorífico muchas de estas imágenes: la bruja, los antropomorfos que habitan en lugares bajo tierra o escondidos, los ancianos bondadosos, las sonrisas desencajadas, las persecuciones, las copias de uno mismo, y otras imágenes.

Uno de estas otras es el lugar de la muerte, que en la película es un lugar donde no existe nada o lo que existe es falso, todo es silencio, y cuya ambientación es de un rojo oscuro, apagado y con sombras, misterioso e inquietante, en un escenario de teatro.

En un sueño que apenas recuerdo, también mi inconsciente me llevó a un escenario similar. Estaba yo absolutamente solo, sentado en la primera butaca ante un escenario, el cual estaba bajo tierra. Creo que había una tecnología escondida en el edificio donde estaba dicho escenario. Este no lo recuerdo bien, creo que era algo parecido a una pantalla de cine pero la pantalla era una pared, y su color era el mismo rojo que en la película, quizás algo menos oscuro y más chillón, sin sombras, y que me producía más que terror, muchísima inquietud. Permanecí allí una eternidad, como esperando que ocurriera algo, y no ocurrió nada.

También son habituales en mis sueños pretéritos los antropomorfos. Yo los llamo así: seres con figura de hombre pero cercanos al animal por su apariencia o su comportamiento. Suelen ser peludos de cuerpo entero y de un color habitual en los animales: oscuro, marrón o negro. Lentos de movimiento, como zombis, y me persiguen o nos persiguen. Son mortales: en uno de mis sueños nos mataban uno a uno nada más tocarnos por la espalda. Son hombres que salen del interior de la tierra o de cualquier lugar inferior o escondido; a otras personas les esperan en una cueva, y son osos o directamente animales.

La interpretación no es tan difícil: podemos verlos como algunas de nuestras cualidades humanas que permanecen aletargadas o inconscientes, bien porque son reprimidas o porque nos son desconocidas. Por eso habitan en lugares bajos o nocturnos y caminan con dificultad o son como bestias casi humanas en vez de plenamente humanas: necesitan hacerse humanas, es decir, conscientes. Y para eso nos persiguen, para que aceptemos que existen, de hecho en muchos sueños por ejemplo que me han relatado, son seres mortales pero una vez nos alcanzan no nos hacen nada, porque sólo quieren hacerse reconocibles a nuestros ojos. A mí solían atacarme por la espalda, como para expresar que nos atacan por donde más indefensos estamos. Y una cosa muy común: huímos o nos escondemos de ellas, pero siempre nos descubren. Esto quiere decir obviamente que se han convertido en nuestros miedos, de los cuales huímos, escondiéndonos o dándoles la espalda como si no existieran, pero siempre acaban alcanzándonos. Yo por ejemplo me solía esconder de estas u otras figuras en lugares inverosímiles como en el interior de las paredes, porque para no enfrentarme a mis miedos me comporto de manera rara, antinatura, y no servía ni sirve de nada.

Bueno, no creo que adelante nada de la trama si digo que en ese momento en que las chicas ven la representación me quedó claro cuál de ellas dos era la que estaba soñando.

La película está llena de personajes que hacen cosas raras e inesperadas, cargadas de significado, lo mismo que en los sueños. Personajes que desaparecen sin más. Situaciones cómicas pero sórdidas. Objetos peculiares y misterioros. Y sorpresas, muchas sorpresas. Además es una película de intriga, exactamente igual que muchos de nuestros sueños, donde el inconsciente nos invita a averiguar el significado de su relato a través de la intriga de la trama que un personaje del sueño ha de resolver. El cine y los sueños se pareen mucho.

Pero quizás lo mejor de la película es que alguien que no esté entrenado en la interpretación de los sueños, en la de los suyos propios, alguien por ejemplo que piense que sus sueños son tonterías, viendo esta película y antes de que la chica despierte ya puede intuir o deducir qué es lo que le va a pasar en la vida real, es decir, cuál es el significado del sueño. Y si no alcanza a intuirlo, al menos se dará cuenta de cómo el incosciente construye el contenido de los sueños gracias a la maestría de la narración de David Lynch, quien ha hilado las tramas tal como nuestro generador de sueños hace cuando no estamos pensando en nada, por ejemplo mientras dormimos. Es decir, Lynch y nuestro inconsciente se anticipan a las cosas que vamos a pensar, a las que nos pueden suceder si seguimos con esta persona o con esta actitud, y nos introducen estas cosas alterándolas hasta construír las figuras habituales de la literatura o el cine como son la metáfora, la alegoría o el símil, e incluso siendo capaces de hilar una compleja historia digna del genio de un Shakespeare. Para mí es algo tremendamente asombroso como algo que parte de la simple evolución a animal se ha convertido en un ser artístico tan genial y creativo como nuestro incosciente, capaz de darnos lecciones morales sobre nuestras vidas. ¿Y cómo puede haber gente que, después de ver esta cinta o Fresas Salvajes, o Recuerda de Hitchcock, o tantas otras, piense que los sueños son tonterías sin sentido o al menos sin significado?. Supongo que acabarán soñando con la figura de Einstein persiguiéndolos hasta que les alcance por la espalda.

Septiembre 7, 2007

Fresas salvajes (1957) de Ingmar Bergman

Archivado en: Cine, Filosofía — by elasturianu @ 6:39 pm

Pelúcula escogida por José Luis Garci y sus colegas de Nikelodeón para poner en el último programa “¡Qué grande es el cine!”. En aquel coloquio (como buen cinéfilo que soy, me encantan estos coloquios que a todos parecen aburridos y pedantes) Miguel Marías dijo que empezó a tomarse en serio a Bergman cuando vio Fresas salvajes, mientras que sus otras películas anteriores, como El séptimo sello, sólo le parecieron interesantes. Cuando escuché esto pensé en que de nuevo los críticos le ponen pegas a todo. Acababa de ver El séptimo sello y quedé alucinado, aunque ya me esperaba que me iba a gustar mucho por las imágenes que uno suele tener de esa película. Pero claro, es que yo tampoco había visto Fresas salvajes.

Ahora comprendo a Marías, dado que en verdad esta nueva película, si fuera comparable con la anterior, sería como comparar la primera división con la segunda en cuanto a emoción se refiere. Bueno,… tal vez no debería haber hablado así de la liga de las estrellas, los galácticos y los megacracks. Pero es verdad.

El séptimo sello trata la muerte y trata la existencia de Dios, pero lo hace para resolver las dudas que todos tenemos, excepto claro los que afortunadamente para ellos no se preocupan de tamañas cosas: ¿existe algo tras la muerte?, ¿Dios existe o es una invención humana?. Pero Fresas salvajes no habla de las dudas, sino que es una cinta en la que simplemente se acoje el dolor de un hombre que siente cercana la muerte y que rememora su vida. Puesto que a mis treina y pico años ya tengo algunos de esos momentos dolorosos e irreversibles que te marcan tu vida y también tu muerte, puedo comprender al viejo de la película. El séptimo sello es una obra intelectual, existencial, pero Fresas salvajes es mucho más humana, es el testigo de una vida que se va, que en el fondo puede ser la vida de cualquiera de nosostros.

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