Como algunos tenemos comprobado, los sueños de las personas no son siempre exclusivamente indiviudales sino que a veces contienen imágenes colectivas a todos los hombres de todos los tiempos. La más conocida por su título original, Mulholland Drive, plasma en clima inquietante antes que terrorífico muchas de estas imágenes: la bruja, los antropomorfos que habitan en lugares bajo tierra o escondidos, los ancianos bondadosos, las sonrisas desencajadas, las persecuciones, las copias de uno mismo, y otras imágenes.
Uno de estas otras es el lugar de la muerte, que en la película es un lugar donde no existe nada o lo que existe es falso, todo es silencio, y cuya ambientación es de un rojo oscuro, apagado y con sombras, misterioso e inquietante, en un escenario de teatro.
En un sueño que apenas recuerdo, también mi inconsciente me llevó a un escenario similar. Estaba yo absolutamente solo, sentado en la primera butaca ante un escenario, el cual estaba bajo tierra. Creo que había una tecnología escondida en el edificio donde estaba dicho escenario. Este no lo recuerdo bien, creo que era algo parecido a una pantalla de cine pero la pantalla era una pared, y su color era el mismo rojo que en la película, quizás algo menos oscuro y más chillón, sin sombras, y que me producía más que terror, muchísima inquietud. Permanecí allí una eternidad, como esperando que ocurriera algo, y no ocurrió nada.
También son habituales en mis sueños pretéritos los antropomorfos. Yo los llamo así: seres con figura de hombre pero cercanos al animal por su apariencia o su comportamiento. Suelen ser peludos de cuerpo entero y de un color habitual en los animales: oscuro, marrón o negro. Lentos de movimiento, como zombis, y me persiguen o nos persiguen. Son mortales: en uno de mis sueños nos mataban uno a uno nada más tocarnos por la espalda. Son hombres que salen del interior de la tierra o de cualquier lugar inferior o escondido; a otras personas les esperan en una cueva, y son osos o directamente animales.
La interpretación no es tan difícil: podemos verlos como algunas de nuestras cualidades humanas que permanecen aletargadas o inconscientes, bien porque son reprimidas o porque nos son desconocidas. Por eso habitan en lugares bajos o nocturnos y caminan con dificultad o son como bestias casi humanas en vez de plenamente humanas: necesitan hacerse humanas, es decir, conscientes. Y para eso nos persiguen, para que aceptemos que existen, de hecho en muchos sueños por ejemplo que me han relatado, son seres mortales pero una vez nos alcanzan no nos hacen nada, porque sólo quieren hacerse reconocibles a nuestros ojos. A mí solían atacarme por la espalda, como para expresar que nos atacan por donde más indefensos estamos. Y una cosa muy común: huímos o nos escondemos de ellas, pero siempre nos descubren. Esto quiere decir obviamente que se han convertido en nuestros miedos, de los cuales huímos, escondiéndonos o dándoles la espalda como si no existieran, pero siempre acaban alcanzándonos. Yo por ejemplo me solía esconder de estas u otras figuras en lugares inverosímiles como en el interior de las paredes, porque para no enfrentarme a mis miedos me comporto de manera rara, antinatura, y no servía ni sirve de nada.
Bueno, no creo que adelante nada de la trama si digo que en ese momento en que las chicas ven la representación me quedó claro cuál de ellas dos era la que estaba soñando.
La película está llena de personajes que hacen cosas raras e inesperadas, cargadas de significado, lo mismo que en los sueños. Personajes que desaparecen sin más. Situaciones cómicas pero sórdidas. Objetos peculiares y misterioros. Y sorpresas, muchas sorpresas. Además es una película de intriga, exactamente igual que muchos de nuestros sueños, donde el inconsciente nos invita a averiguar el significado de su relato a través de la intriga de la trama que un personaje del sueño ha de resolver. El cine y los sueños se pareen mucho.
Pero quizás lo mejor de la película es que alguien que no esté entrenado en la interpretación de los sueños, en la de los suyos propios, alguien por ejemplo que piense que sus sueños son tonterías, viendo esta película y antes de que la chica despierte ya puede intuir o deducir qué es lo que le va a pasar en la vida real, es decir, cuál es el significado del sueño. Y si no alcanza a intuirlo, al menos se dará cuenta de cómo el incosciente construye el contenido de los sueños gracias a la maestría de la narración de David Lynch, quien ha hilado las tramas tal como nuestro generador de sueños hace cuando no estamos pensando en nada, por ejemplo mientras dormimos. Es decir, Lynch y nuestro inconsciente se anticipan a las cosas que vamos a pensar, a las que nos pueden suceder si seguimos con esta persona o con esta actitud, y nos introducen estas cosas alterándolas hasta construír las figuras habituales de la literatura o el cine como son la metáfora, la alegoría o el símil, e incluso siendo capaces de hilar una compleja historia digna del genio de un Shakespeare. Para mí es algo tremendamente asombroso como algo que parte de la simple evolución a animal se ha convertido en un ser artístico tan genial y creativo como nuestro incosciente, capaz de darnos lecciones morales sobre nuestras vidas. ¿Y cómo puede haber gente que, después de ver esta cinta o Fresas Salvajes, o Recuerda de Hitchcock, o tantas otras, piense que los sueños son tonterías sin sentido o al menos sin significado?. Supongo que acabarán soñando con la figura de Einstein persiguiéndolos hasta que les alcance por la espalda.