Paco Cortés es un escritor de novelas policiacas que confunde ficción con realidad, de tal manera que no encara su propia vida con responsabilidad, y también el alma máter de los Amigos del Crimen Perfecto, tertulianos de café que barajan cómo sería este entre trago y trago. Pero la vida es más compleja que las novelas, y el crímen llama a sus puertas, y el juego pasa a ser la duda moral de carne y hueso, la que duele.
Podría parecer que es una novela policiaca pero lo es y no lo es. Si seguimos las definiciones del mismo Paco, un drama es una novela que empieza en una vida y acaba en una muerte, mientras que una novela policiaca sigue el itinerario contrario. Con este juego de conjuntos y subconjuntos, los fans de ambos géneros quedarán contentos. Y sin embargo hay mucha más miga.
En realidad aquí se hablan de temas más importantes, además aplicables al debate actual, y estoy pensando en el problema vasco y la paz. Cada personaje reflexiona sobre la guerra civil española, sobre el extremo dolor que la dictadura hizo a las madres, a las viudas o a los hijos, sobre si una transición española basada en el olvido y aquí los mismos merece la pena, o en cambio hay que aplicar la justicia. ¿Pinochet sí pero Manolo nuestro vecino o nuestro político no? ¿Creían los demócratas de derechas que se había olvidado el tema de su pasado? ¿Es por eso por lo que se les hincha el pecho al hablar de terrorismo y del pacto con el diablo?
Son temas que pueden surgir de la lectura de esta multi-novela, si uno pertenece a la minoría de inquietos y dudosos que gustan de buenas lecturas.