Se trata de una película quizás no muy destacada, pero sí loable por rescatar la memoria y la historia de un guardia civil que fue leal a la República. Escobar eran un hombre de convicciones, y su juramento pesaba más que el drama de aquellos días. Cumplió siempre con su deber militar y trató de salvar vidas en unos momentos en que el alboroto popular se mezclaba con los hombres honrados del anarcosindicalismo, a quien Escobar apreciaba sin compartir sus métodos.
Lo más interesante de la película y del pensamiento de Escobar, lo que da pie al debate, es su visión de lo que sería la guerra civil española: una guerra entre hermanos. Es un punto de vista que está muy de moda porque la democracia trata de presentarse como sucesora de la república pero es al vez continuadora testamental del franquismo.
Yo considero que cualquier guerra es una guerra entre hermanos: tanto las facciones de una misma nación como las naciones distintas están compuestas por personas (este mismo pensamiento lo aplico a otros temas como el de la inmigración y las preferencias). No está claro tampoco cuáles dejan más dolor, porque al dolor muchas veces no le gusta ser comparado, aunque siempre está presente el rencor de las familias desgarradas. Tampoco tengo claro que una guerra civil perdure más tiempo en la memoria colectiva de su pueblo. Los norteamericanos no se miran con odio entre sí, y al paso que vamos esta España inculta, cuya alma está en el segundo coche y en Operación Triunfo, olvidará pronto a sus abuelos (con la inestimable ayuda del revisionismo demócrata, que busca la reconciliación tanto para olvidar el pasado como para hacer negocios libremente). ¿Es bueno que España olvide la lucha obrera?.
La visión democrática sobre la guerra civil es una visión desviada. No se pregunta por las causas de la guerra, no si pudo ser evitada o no. España era antes de 1936 un país donde las organizaciones obreras llevaban muchos lustros ya luchando por conquistar derechos, es decir por la justicia social. Era además un país de analfabetos que las mismas organizaciones obreras habían escolarizado y, si no eran ilustrados aún, sí eran tan inteligentes como humildes. Era un país de idealistas, de románticos, algo inpensable en nuestros tiempos, gente que estaba dispuesta a morir por sus ideas, a las que la tortura o la carcel no les desmoralizaban. ¿Conocemos a personas así hoy?
La derecha española, como cualquier derecha, no era sólo una línea política y militar. Eran y son también empresarios y banqueros, aquellos que se beneficiaban de la extrema explotación de los trabajadores. También eran policías y guardias civiles, que ejecutaban a pistola a los líderes sindicales en la calle, cosa que se olvida cuando se habla del hecho inverso, una revancha detestable pero: ¿pudo ser de otra manera?. La élite de los privilegios estaba alarmada por tantas huelgas que les restaban beneficios, y mucho más: por verdaderos intentos del pueblo, como en 1934, de unirse y conducir para siempre sus vidas. No olvidemos que en el 34 en Asturias, a los empresarios de las fábricas se les obligó a trabajar.
La guerra civil no fue tanto una guerra entre hermanos como una guerra entre clases, la expresión final de la lucha de clases que no debería de llegar nunca, pero que llega cuando los pocos quieren seguir explotando a los muchos, y no piensan ceder ni un ápice. No pudo ser de otra manera. Le concedo a esta película loabilidad por rescatar un personaje histórico y olvidado, que no debió ser el único, y sentir como él. La moralidad de Escobar en un ejemplo deseable. Pero la visión que da de España y de su guerra es incompleta, y como tal puede dar lugar a dudas. Por ejemplo, me gustaría saber qué hicieron Escobar o personajes como él en el 34, cuando ser leal a la República de la extrema derecha significaba estar en contra del cambio y por la permanencia de los privilegios. En aquel año la izquierda revolucionaria no mató a nadie por sus ideas sino todo lo contrario, y la derecha vencedora no fusiló a ningún militar derechista porque ninguno se unió a los sublevados. ¿Es, por tanto, la lealtad a un juramento más importante que la lealtad a la idea de justicia social, o su rechazo?.
Recomiendo esta película para debatir sobre la guerra civil española.
No tiene mala pinta esa peli. A ver si se la puedes pasar a Félix para que me la traiga. Suponiendo que la tengas en DVD/CD.
comentario por Angel — Enero 27, 2007 @ 2:01 pm |