Bitácora de Josini, un asturianu ciudadanu del mundu

Enero 26, 2007

El instinto como causa psíquica del racismo y la xenofobia

Archivado en: 11 de Septiembre, Psicología, Racismo, Xenofobia — by elasturianu @ 12:19 pm

Tengo un perro muy bueno y simpático que se llama Puki, y que la primera vez que vio a un negro por la calle se plantó a unos metros de él y no paró de ladrarle. Era un ladrido de alerta, venía a decirme en el lenguaje humano: cuidado que hay alguien extraño aquí delante, no es como vosotros.

Puki me hizo pensar. Los perros básicamente siguen sus instintos. Las personas en cambio, cuando recelamos de cierta raza o comunidad, argumentamos. Un buen político da buenos argumentos y manejará así la opinión pública, crea o no en ellos. Un hombre de la calle típico, es decir con muy poca cultura, da malos argumentos normalmente, y además suele creérselos. Pero argumentos y causas no son la misma cosa. Podemos defender al mismísimo diablo con argumentos veraces e incontestables, pensemos si no en los abogados. Pero las causas por las que lo hacemos pueden hallarse latentes, actuar por debajo sin conocimiento consciente. El hecho es que el hombre no deja de ser un animal, y como tal es un animal irracional puesto que, la supuesta capacidad de razocinio que nos atribuímos pocas veces la ejercitamos. Además el hombre y el perro tienen un comportamiento casi idéntico. Por ejemplo son animales sociales y a la vez territoriales, buscan obtener y proteger territorios para así garantizar recursos (alimento y hembras, básicamente y en ambos casos). Son buenos compañeros con los suyos pero pueden ser muy agresivos y destructivos si no se les educa en la dirección correcta, o si se sienten amenazados.

Conforme mi perro iba creciendo, comprobé que muchas personas que habían tenido alguna experiencia desagradable con un perro, luego sentían un miedo irracional a cualquier perro, incluso al mío que les mueve la cola en signo amistoso y les sonríe con esa enorme boca abierta (que ellos suponían que les iba a morder). También comprobé que razonar con ellas no servía de nada. ¿Qué culpa tenía Puki de lo que habían hecho otros perros en otros tiempos y lugares? ¿Todos los musulmanes son malos por lo que han hecho algunos musulmanes? ¿Y los vascos?.

Hay perros que reciben palos de alguien cuando son cachorros, y de adultos se tiran o amenazan a cualquiera que lleve un bastón. Si estos perros fuesen capaces de razonar y hacer caso de sus conclusiones, se acostumbrarían a que no siempre un paisano con bastón es peligroso. Contrariamente a lo que se suele creer, muchos perros se acostumbran con el tiempo, y es por eso que pienso que tal vez sean tan racionales como nosotros, es decir: un poco.

El ser humano es considerablemente más complejo. Las ideas latentes en la sociedad pueden hacer despertar los instintos de peligro y de miedo u odio en la población sin apenas estímulos reales. En todo el mundo occidental se tiene la vaga idea de que los inmigrantes nos quitan los puestos de trabajo (véase recursos, en comparación con los perros). Lo cierto es que cogen muchos puestos malísimamente mal remunerados y en peores condiciones que los naturales (ilegalidad), pero poca culpa puede achacárseles cuando no les queda otro remedio. En cambio nadie culpa a los empresarios que se benefician de esto, y pocos defienden sindicalmente a los inmigrantes pues, ¿acaso como personas no tienen derecho a una remuneración justa y a una vida digna?. Mientras tanto, en el caso de mi país muchos españoles marchan fuera porque la vida es muy cara y los sueldos muy bajos, de tal manera que siempre hay huecos que llenar. ¿Se ensañan los españoles con sus hermanos que emigran?. Y las cifras macroeconómicas como el PIB crecen gracias al aporte de mano de obra barata que no figura en ninguna parte, o que figura durante un año.

Los estímulos pueden ser todo lo contrario que vagos, y eso también produce su efecto racista. Los americanos desde el 11 de Septiembre quieren matar a todo el mundo porque todo el mundo es terrorista. Un niño de diez años podría ver que están manejados por sus políticos. Políticos y militares se benefician económicamente (y a sus garantes, los banqueros y empresarios) del petróleo y de las guerras. Han sabido despertar en su opinión pública el miedo, y cierto complejo que tenían de ser inexpugnables, sobre todo desde la segunda guerra mundia (además del de ser la mejor nación del mundo). Por cierto que no importa que aún no se sepa nada de los restos del avión que cayó sobre el Pentágono, y que las llamadas de atención en este sentido de los bomberos que apagaron el incendio hayan caído en el olvido. ¿Será que todo fue un macabro ardid para conmover a los ciudadanos y arrancar las guerras que hicieran falta?. Entonces: ¿dónde está el avión y sus tripulantes?.

En definitiva no somos tan racionales como nos gusta pensar, y los políticos lo saben muy bien. El hombre es lobo para el hombre, pero desde la revolución francesa hay que contar con el consentimiento de la mayoría para hacer lo que se hizo siempre. Mantener a la población dividida y enfrentada es uno de los recursos más clásicos y efectivos. Los políticos y todos aquellos estrategas de la explotación lo saben. El instinto de recelo ante lo extraño es un instinto animal que, como tal instinto, provoca acción inmediata e inhibe el pensamiento reflexivo. Deberíamos aprender más de Puki, que al final se acostumbró a los negros.

Encontré este post donde se explican a fondo las causas de los prejuicios sociales. En este otro se citan numerosas ideas y noticias sobre el racismo.

3 comentarios »

  1. Curioso el comportamiento humano y el de los perros. De todos modos no es comparable, porque aunque no lo parezca los humanos estamos más “domésticados” por el sistema de lo que parece. Los instintos están casi “capados” y cualquier manifestación de los mismos se entiende como “incorrecta” o “maleducada”.

    Saludos Josini y enhorabuena por la bitácora. ;-)

    Comentario por angel — Enero 26, 2007 @ 9:27 pm |Responder

  2. Esa es la visión que el psicoanálisis hace de la relación instintos y sociedad en el hombre, y es exacta pero no completa. Pongamos un ejemplo. En efecto ahora menos pero insintos como el sexo la sociedad busca inhibirlos para hacer a la persona infeliz y por tanto manejable a voluntad. La iglesia siempre ha intentado esto, y muchas poderes religiosos siguen haciéndolo en otros lugares. Alguien que nace homosexual nunca será feliz si asume una educación y unos valores católicos, cristianos ortodoxos o musulmanes ortodoxos (¿me olvido otros muchos?) y tendrá dos soluciones: prácticar una doble moral (también manejable por la iglesia, propio además de nuestra sociedad), o amargarse y pagarlo con los demás.

    Sin embargo, no siempre resulta negativo un instinto que es inhibido o encauzado en otra dirección. Pongamos el instinto de matar. Tampoco es bueno la tendencia contraria de dejar rienda suelta al instinto en cualquier situación. Pongamos de nuevo el instinto de matar. Incluso en este caso el instinto sexual sin cota alguna destruye muchas parejas: no todo es bueno, y todo depende del contrato que libremente haya establecido la pareja, claro que ha de ser un contrato natural y no artificial. Por ejemplo yo tengo un contrato con mi perro: me da igual que estés salido, pero no te enganches a la pierna de la chica que lleva la perrita en celo porque te la corto, ni a la mía ni a la esquina del sofá.

    Por lo tanto Freud no tenía siempre razón y no olvidemos nunca que estaba un poco salido, eh?. Al final lo que hay que hacer es distinguir lo verdadero de lo falso.

    Comentario por Josini — Enero 27, 2007 @ 5:07 pm |Responder

  3. Si algo salido si que estaba. jaja.

    Saludos. :)

    Comentario por Angel — Enero 28, 2007 @ 10:01 am |Responder


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