Bitácora de Josini, un asturianu ciudadanu del mundu

Enero 28, 2007

Los amigos del crimen perfecto (2003) Andrés Trapiello

Archivado en: Democracia, Lecturas, Terrorismo — by elasturianu @ 11:10 pm

Paco Cortés es un escritor de novelas policiacas que confunde ficción con realidad, de tal manera que no encara su propia vida con responsabilidad, y también el alma máter de los Amigos del Crimen Perfecto, tertulianos de café que barajan cómo sería este entre trago y trago. Pero la vida es más compleja que las novelas, y el crímen llama a sus puertas, y el juego pasa a ser la duda moral de carne y hueso, la que duele.

Podría parecer que es una novela policiaca pero lo es y no lo es. Si seguimos las definiciones del mismo Paco, un drama es una novela que empieza en una vida y acaba en una muerte, mientras que una novela policiaca sigue el itinerario contrario. Con este juego de conjuntos y subconjuntos, los fans de ambos géneros quedarán contentos. Y sin embargo hay mucha más miga.

En realidad aquí se hablan de temas más importantes, además aplicables al debate actual, y estoy pensando en el problema vasco y la paz. Cada personaje reflexiona sobre la guerra civil española, sobre el extremo dolor que la dictadura hizo a las madres, a las viudas o a los hijos, sobre si una transición española basada en el olvido y aquí los mismos merece la pena, o en cambio hay que aplicar la justicia. ¿Pinochet sí pero Manolo nuestro vecino o nuestro político no? ¿Creían los demócratas de derechas que se había olvidado el tema de su pasado? ¿Es por eso por lo que se les hincha el pecho al hablar de terrorismo y del pacto con el diablo?

Son temas que pueden surgir de la lectura de esta multi-novela, si uno pertenece a la minoría de inquietos y dudosos que gustan de buenas lecturas.

Miedo a la propaganda extremista

Archivado en: Libertad de opinión, Nacionalismo, Noticias y difusión libertaria — by elasturianu @ 2:35 am

Al parecer la Falange española se publicita en internet pagando. Si es una crítica a Google…, bueno(!?). Pero aquí quizás halla una reflexión que hacer. Puede que la democracia y sus políticos no crean mucho en la libertad de opinión (sobre todo con el tema de HB), pero yo sí.

Creo que la izquierda teme demasiado la propaganda de la derecha, y se alarma cuando pasan estas cosas. Eso se llama miedo, y es un miedo lógico si miramos el historial de la extrema derecha en España (y en cualquier país también). Se hacen contramanifestaciones (más enfrentamientos innecesarios, y más procesos judiciales), o se notifica a todo el mundo que google publicita a la falange. Si Google es un negocio y poco más, qué mas da la idea del fascismo que la idea de un cepillo de dientes.

Pero hay otra manera de encarar las cosas: no teniendo miedo a combatirlas con la palabra, con la verdad. Tal vez sea la única manera, porque los hombres pueden desaparecer, pero las ideas surgen porque están en el incosciente colectivo de la humanidad (mala hierba nunca muere, pero también a la inversa, y si no que se lo digan a William Wallace).

Voy a contaros una pequeña historia. Cuando era más joven y tonto (ummmh…, ¿de verdad he cambiado?) la extrema derecha nacional hizo algún encuentro suyo en Gijón y durante algunos días se produjeron incidentes callejeros como okupas apaleados y cosas parecidas. Bueno, pues la extrema izquierda gijonesa se juntó para “defendernos”, puesto que la policía “no hace nada” (en eso hay algo de verdad, pero no debe de hacerse un tópico). Armados de bates, buscamos por Gijón a los cabezas rapadas sin encontrarlos en los sitios donde paraban. Ya en Cimata había un chaval bajito y rapado que nadie conocía, pero que sospechában que lo era. Serían las hormonas, porque ¡menos mal que no fuimos tan estúpidos!. Tiempo después conocí al chaval, pues estudiaba conmigo en la facultad. No sólo no era nazi, también era de lo más normal y majo. ¡Con la de cosas que tengo de las que me arrepiento (sic.), como para haberle partido su linda cabecita al chavalín aquel!. No acaba ahí la historia: porque los nazis aparecieron, y como eran menos gritaron “¡saca la pistola!” y ¡echamos todos a correr!, todos menos uno que tampoco era un ángel que digamos.

Enero 26, 2007

Memorias del General Escobar (1984) José Luis Madrid

Archivado en: Cine, Democracia, Guerra — by elasturianu @ 10:26 pm

Se trata de una película quizás no muy destacada, pero sí loable por rescatar la memoria y la historia de un guardia civil que fue leal a la República. Escobar eran un hombre de convicciones, y su juramento pesaba más que el drama de aquellos días. Cumplió siempre con su deber militar y trató de salvar vidas en unos momentos en que el alboroto popular se mezclaba con los hombres honrados del anarcosindicalismo, a quien Escobar apreciaba sin compartir sus métodos.

Lo más interesante de la película y del pensamiento de Escobar, lo que da pie al debate, es su visión de lo que sería la guerra civil española: una guerra entre hermanos. Es un punto de vista que está muy de moda porque la democracia trata de presentarse como sucesora de la república pero es al vez continuadora testamental del franquismo.

Yo considero que cualquier guerra es una guerra entre hermanos: tanto las facciones de una misma nación como las naciones distintas están compuestas por personas (este mismo pensamiento lo aplico a otros temas como el de la inmigración y las preferencias). No está claro tampoco cuáles dejan más dolor, porque al dolor muchas veces no le gusta ser comparado, aunque siempre está presente el rencor de las familias desgarradas. Tampoco tengo claro que una guerra civil perdure más tiempo en la memoria colectiva de su pueblo. Los norteamericanos no se miran con odio entre sí, y al paso que vamos esta España inculta, cuya alma está en el segundo coche y en Operación Triunfo, olvidará pronto a sus abuelos (con la inestimable ayuda del revisionismo demócrata, que busca la reconciliación tanto para olvidar el pasado como para hacer negocios libremente). ¿Es bueno que España olvide la lucha obrera?.

La visión democrática sobre la guerra civil es una visión desviada. No se pregunta por las causas de la guerra, no si pudo ser evitada o no. España era antes de 1936 un país donde las organizaciones obreras llevaban muchos lustros ya luchando por conquistar derechos, es decir por la justicia social. Era además un país de analfabetos que las mismas organizaciones obreras habían escolarizado y, si no eran ilustrados aún, sí eran tan inteligentes como humildes. Era un país de idealistas, de románticos, algo inpensable en nuestros tiempos, gente que estaba dispuesta a morir por sus ideas, a las que la tortura o la carcel no les desmoralizaban. ¿Conocemos a personas así hoy?

La derecha española, como cualquier derecha, no era sólo una línea política y militar. Eran y son también empresarios y banqueros, aquellos que se beneficiaban de la extrema explotación de los trabajadores. También eran policías y guardias civiles, que ejecutaban a pistola a los líderes sindicales en la calle, cosa que se olvida cuando se habla del hecho inverso, una revancha detestable pero: ¿pudo ser de otra manera?. La élite de los privilegios estaba alarmada por tantas huelgas que les restaban beneficios, y mucho más: por verdaderos intentos del pueblo, como en 1934, de unirse y conducir para siempre sus vidas. No olvidemos que en el 34 en Asturias, a los empresarios de las fábricas se les obligó a trabajar.

La guerra civil no fue tanto una guerra entre hermanos como una guerra entre clases, la expresión final de la lucha de clases que no debería de llegar nunca, pero que llega cuando los pocos quieren seguir explotando a los muchos, y no piensan ceder ni un ápice. No pudo ser de otra manera. Le concedo a esta película loabilidad por rescatar un personaje histórico y olvidado, que no debió ser el único, y sentir como él. La moralidad de Escobar en un ejemplo deseable. Pero la visión que da de España y de su guerra es incompleta, y como tal puede dar lugar a dudas. Por ejemplo, me gustaría saber qué hicieron Escobar o personajes como él en el 34, cuando ser leal a la República de la extrema derecha significaba estar en contra del cambio y por la permanencia de los privilegios. En aquel año la izquierda revolucionaria no mató a nadie por sus ideas sino todo lo contrario, y la derecha vencedora no fusiló a ningún militar derechista porque ninguno se unió a los sublevados. ¿Es, por tanto, la lealtad a un juramento más importante que la lealtad a la idea de justicia social, o su rechazo?.

Recomiendo esta película para debatir sobre la guerra civil española.

El instinto como causa psíquica del racismo y la xenofobia

Archivado en: 11 de Septiembre, Psicología, Racismo, Xenofobia — by elasturianu @ 12:19 pm

Tengo un perro muy bueno y simpático que se llama Puki, y que la primera vez que vio a un negro por la calle se plantó a unos metros de él y no paró de ladrarle. Era un ladrido de alerta, venía a decirme en el lenguaje humano: cuidado que hay alguien extraño aquí delante, no es como vosotros.

Puki me hizo pensar. Los perros básicamente siguen sus instintos. Las personas en cambio, cuando recelamos de cierta raza o comunidad, argumentamos. Un buen político da buenos argumentos y manejará así la opinión pública, crea o no en ellos. Un hombre de la calle típico, es decir con muy poca cultura, da malos argumentos normalmente, y además suele creérselos. Pero argumentos y causas no son la misma cosa. Podemos defender al mismísimo diablo con argumentos veraces e incontestables, pensemos si no en los abogados. Pero las causas por las que lo hacemos pueden hallarse latentes, actuar por debajo sin conocimiento consciente. El hecho es que el hombre no deja de ser un animal, y como tal es un animal irracional puesto que, la supuesta capacidad de razocinio que nos atribuímos pocas veces la ejercitamos. Además el hombre y el perro tienen un comportamiento casi idéntico. Por ejemplo son animales sociales y a la vez territoriales, buscan obtener y proteger territorios para así garantizar recursos (alimento y hembras, básicamente y en ambos casos). Son buenos compañeros con los suyos pero pueden ser muy agresivos y destructivos si no se les educa en la dirección correcta, o si se sienten amenazados.

Conforme mi perro iba creciendo, comprobé que muchas personas que habían tenido alguna experiencia desagradable con un perro, luego sentían un miedo irracional a cualquier perro, incluso al mío que les mueve la cola en signo amistoso y les sonríe con esa enorme boca abierta (que ellos suponían que les iba a morder). También comprobé que razonar con ellas no servía de nada. ¿Qué culpa tenía Puki de lo que habían hecho otros perros en otros tiempos y lugares? ¿Todos los musulmanes son malos por lo que han hecho algunos musulmanes? ¿Y los vascos?.

Hay perros que reciben palos de alguien cuando son cachorros, y de adultos se tiran o amenazan a cualquiera que lleve un bastón. Si estos perros fuesen capaces de razonar y hacer caso de sus conclusiones, se acostumbrarían a que no siempre un paisano con bastón es peligroso. Contrariamente a lo que se suele creer, muchos perros se acostumbran con el tiempo, y es por eso que pienso que tal vez sean tan racionales como nosotros, es decir: un poco.

El ser humano es considerablemente más complejo. Las ideas latentes en la sociedad pueden hacer despertar los instintos de peligro y de miedo u odio en la población sin apenas estímulos reales. En todo el mundo occidental se tiene la vaga idea de que los inmigrantes nos quitan los puestos de trabajo (véase recursos, en comparación con los perros). Lo cierto es que cogen muchos puestos malísimamente mal remunerados y en peores condiciones que los naturales (ilegalidad), pero poca culpa puede achacárseles cuando no les queda otro remedio. En cambio nadie culpa a los empresarios que se benefician de esto, y pocos defienden sindicalmente a los inmigrantes pues, ¿acaso como personas no tienen derecho a una remuneración justa y a una vida digna?. Mientras tanto, en el caso de mi país muchos españoles marchan fuera porque la vida es muy cara y los sueldos muy bajos, de tal manera que siempre hay huecos que llenar. ¿Se ensañan los españoles con sus hermanos que emigran?. Y las cifras macroeconómicas como el PIB crecen gracias al aporte de mano de obra barata que no figura en ninguna parte, o que figura durante un año.

Los estímulos pueden ser todo lo contrario que vagos, y eso también produce su efecto racista. Los americanos desde el 11 de Septiembre quieren matar a todo el mundo porque todo el mundo es terrorista. Un niño de diez años podría ver que están manejados por sus políticos. Políticos y militares se benefician económicamente (y a sus garantes, los banqueros y empresarios) del petróleo y de las guerras. Han sabido despertar en su opinión pública el miedo, y cierto complejo que tenían de ser inexpugnables, sobre todo desde la segunda guerra mundia (además del de ser la mejor nación del mundo). Por cierto que no importa que aún no se sepa nada de los restos del avión que cayó sobre el Pentágono, y que las llamadas de atención en este sentido de los bomberos que apagaron el incendio hayan caído en el olvido. ¿Será que todo fue un macabro ardid para conmover a los ciudadanos y arrancar las guerras que hicieran falta?. Entonces: ¿dónde está el avión y sus tripulantes?.

En definitiva no somos tan racionales como nos gusta pensar, y los políticos lo saben muy bien. El hombre es lobo para el hombre, pero desde la revolución francesa hay que contar con el consentimiento de la mayoría para hacer lo que se hizo siempre. Mantener a la población dividida y enfrentada es uno de los recursos más clásicos y efectivos. Los políticos y todos aquellos estrategas de la explotación lo saben. El instinto de recelo ante lo extraño es un instinto animal que, como tal instinto, provoca acción inmediata e inhibe el pensamiento reflexivo. Deberíamos aprender más de Puki, que al final se acostumbró a los negros.

Encontré este post donde se explican a fondo las causas de los prejuicios sociales. En este otro se citan numerosas ideas y noticias sobre el racismo.

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